|
|
LAS NUEVAS
ESTRATEGIAS EMPRESARIAS EN TIEMPOS DE CRISIS Cómo llegar al
cliente rápido y a bajo costo
La
recesión se prolonga, y ante la falta de recuperación inmediata de la
demanda hay que ingeniarse para inventar economías.
VALENTINA
ALVAREZ

Sobrevivir. Por estos días las empresas argentinas —y las
excepciones se pueden contar casi con los dedos de una mano— sólo piensan
en cómo terminarán el año en un contexto de bajo consumo, financiación
inaccesible y alta presión fiscal, entre otras dolencias. "Aunque nadie lo
diga abiertamente, la premisa de las empresas es gastar lo menos posible
en todas las áreas: por ejemplo, si un empleado es muy bueno, pero el área
en la que trabaja no genera dividendos, está despedido al día siguiente",
dice Eduardo Cortés, consultor de Towers Perrin/ Marcu y Asociados, quien
hace poco condujo una encuesta para saber qué aspectos privilegian las
organizaciones en tiempos de crisis.
"Muchos empresarios saben que
podrían ahorrar aún más plata ordenando un poco sus procesos internos que
despidiendo personal, pero para eso tendrían que tratar como socios a sus
clientes y proveedores compartiendo información estratégica con ellos, y
eso les da miedo", asegura Jorge Ader, presidente de TASA, una firma que
provee soluciones logísticas a terceras empresas y la que más factura en
el negocio de la logística en la Argentina. Paradójicamente —señala Ader—,
en estos tiempos duros los resquemores ceden ante la sequía financiera y
la necesidad de operar con los costos más bajos posibles; "nosotros
estamos facturando menos, pero cada vez tenemos más clientes, porque las
empresas han descubierto que mejorando su logística pueden obtener
recortes de hasta 20% en sus costos operativos".
¿Qué es la logística?
En su sentido más amplio,
la logística incluye a todas aquellas actividades que se implementan
para controlar los movimientos y el almacenamiento de los bienes (o
servicios) de una empresa. Para lograr ese control, las empresas
disponen sistemas de información que les permiten saber de dónde proviene
cada insumo, cómo se traslada, cómo se integra al producto final, dónde se
almacena éste y cómo llega a manos de su consumidor final. Un proceso que
tienen que controlar desde una petrolera, pasando por una empresa
automotriz hasta una heladería que haga delivery las 24 horas.
No
es casual que en medio de la recesión el negocio logístico esté dando
muestras de vitalidad: TASA y Román están flanqueadas por algunas
extranjeras como CAT (de origen francés), Ryder (estadounidense) o CHEP
(angloaustraliana), por sólo mencionar algunos casos, y existen más
interesados por llegar.
La postal Andreani, por ejemplo, anunció
este mes que invertirá ocho millones de dólares en ampliar sus
depósitos para distribución de cosméticos y productos
farmacéuticos.
"La tercerización de la logística no es un secreto
para ninguna empresa en la Argentina, pero es un tema en el que todavía se
guitarrea mucho", asegura Ader, de TASA, que facturó 42 millones de
dólares el año pasado, y cuyo socio principal (51%) es BISA, el holding
financiero del Grupo Bemberg. Una encuesta realizada por la Universidad de
Buenos Aires hace pocas semanas confirma la importancia que está ganando
el tema: entre los responsables de la logística de 170 empresas argentinas
con ventas de más de diez millones de pesos por año, el 100% de los
entrevistados demostró tener excelentes conocimientos técnicos en la
materia.
"El problema es que los conocimientos aún no se vuelcan en
la práctica, y en muchos casos por falta de decisión gerencial; muchas
empresas se compran el software más caro (un paquete cuesta entre cien mil
y un millón de dólares, sin contar lo que se paga luego por la
implementación), invierten en camiones, hacen planes estratégicos pero se
olvidan de que la logística consiste en actuar en sociedad con proveedores
y clientes, para que todos puedan ayudar a que los insumos y los productos
finales lleguen a los clientes a tiempo, y se eviten dispendios", explica
Esteban Liberman, coordinador del curso de posgrado de logística de la
Facultad de Ingeniería de la UBA, y del estudio entre 170 empresas entre
las cuales estuvieron nombres como YPF-Repsol, Ford, Refinerías de Maíz,
Telefónica, Mc Donald''s o Banco Río.
Según el estudio de la UBA,
casi la mitad de las empresas consultadas admitieron que los procesos
logísticos le insumían entre 30% y 50% de sus costos operativos, cuando lo
ideal sería que ese rubro no les representara más de 10%. "Era un
resultado previsible: descubrimos que muchas empresas se abastecen de
stock durante 15 días por simple desconfianza hacia sus proveedores,
cuando lo ideal para que una empresa haga ahorros es tener la mercadería
circulando permanentemente. El stock es un amortiguador de deficiencias",
explica Alejandro Muraro, uno de los participantes del equipo de más de 30
personas que realizó el estudio.
El apego que las empresas
argentinas aún sienten por el manipular en forma directa sus inventarios
también se refleja en los niveles de tercerización que se manejan por
estos pagos, donde sólo el 12,5% de las empresas se han tomado el trabajo
de delegar alguna parte del proceso. En Europa, en tanto, el 70% de las
compañías tercerizan su logística; en Estados Unidos el 50% y en Brasil
—un país con una problemática similar a la de la Argentina-, sólo 10% de
las firmas admiten haber delegado el manejo de sus materias primas o
productos terminados.
Pero —crisis aparte— los cambios se tomarán
su tiempo. En la Argentina los posgrados en logística y los cursos —que
suelen ser muy concurridos— de Suply Chain Management (Gerenciamiento de
la cadena de abastecimiento), conviven con el apego por las tradiciones
remanente de las épocas inflacionarias, donde tener stocks era una suerte
de seguro de cambio. "Una vez un cliente nuestro, el dueño de una fábrica
de llantas, me comentó que él se iba a dormir tranquilo cuando veía que
sus depósitos estaban rebosantes de llantas, porque así sabía cuánto tenía
y en qué precio las podía vender. Hoy está fundido y seguro no duerme tan
tranquilo", recuerda un empresario del sector. Tener capital hundido en
mercaderías en tiempos de altas tasas de interés, puede ser un pasaje al
ahogo financiero.
A la hora de las recomendaciones, antes de
proyectar ahorros posibles en este campo o pensar en contratar a terceras
empresas, los expertos recomiendan a las compañías con dilemas logísticos
que hagan un diagnóstico de cómo están sus sistemas de información y se
pregunten qué tan integrados están (¿están todos los datos en un mismo
sitio?), cuánta gente los maneja y cuánto tiempo se toma entre el momento
en que se reciben los pedidos, y el día y la hora en que finalmente los
productos llegan a la puerta del cliente.
"Sólo el 1% de las
empresas que consultamos toman sus decisiones logísticas en base a
sistemas de información integrados; el resto tiene la mitad en una
computadora, otra parte en la cabeza del gerente, y el resto en
planillas", concluye Liberman, de la UBA.
|