1.- Entorno

1.1.- El control vuelve al consumidor

            A partir de los años ’80 en los países desarrollados la fuerza dominante en la relación vendedor-cliente ha cambiado. Los que mandan ya no son los vendedores, sino los clientes, diciéndole a los primeros qué quieren, cuándo lo quieren, cuánto van a pagar.

El mercado masivo, aseguran los expertos, nunca existió, pero esta idea les permitió a los fabricantes y proveedores de servicio, pensar que los clientes eran más o menos iguales, lo que deriva en la oferta de productos y servicios muy parecidos y la mayoría de los consumidores no quedaban insatisfechos, de hecho no tenían otras opciones. A este principio Toffler lo llamó Uniformización y definía junto con otros cinco principios más (Especialización, Sincronización, Concentración, Maximización, Centralización) el código de la era de la Industrialización.

Hoy los clientes exigen productos y servicios a medida, el concepto de “el cliente” fue reemplazado por el de “este cliente”.

La producción en serie hoy requiere además: calidad, precio, selección y servicio.

En los servicios el cliente exige y espera más porque sabe que puede obtener más.

Según Toffler, con el advenimiento de la Tercera Ola, la de la Información, se está produciendo un auge del prosumidor , es decir la reintegración del consumidor a la producción.

Los “… fabricantes reclutan actualmente – e incluso pagan - a clientes para que ayuden a diseñar productos. Y esto no sucede sólo en industrias que venden directamente al público – alimentos, jabón, objetos de aseo, etc.-, sino también, e incluso más, en las industrias avanzadas como la electrónica, donde la desmasificación es más rápida. Cuanto más nos encaminamos hacia la fabricación avanzada, y más desmasificamos e individualizamos la producción, mayor debe necesariamente ir siendo la participación del cliente en el proceso de producción.

La cosa más creativa que dentro de veinte años hará una persona consistirá en ser un consumidor muy creativo.

… si a esto añadimos que las personas se hallen trabajando ya en los hogares electrónicos del mañana, empezamos a imaginar un significativo cambio en las herramientas accesibles al consumidor. Muchos de los artilugios electrónicos que utilizaremos para trabajar harán también posible producir bienes o servicios para nuestro propio uso. En este sistema, el prosumidor, que dominó en las sociedades de la Primera Ola, vuelve a constituir el centro de la acción económica, pero sobre una base de alta tecnología, sobre una base de la Tercera Ola”.

Esta amenaza de la “Integración a la Inversa” ha contribuido también a desplazar el poder de los productores a los consumidores. Los clientes pueden hacer por sí mismos lo que antes hacían los proveedores, porque disponen de la tecnología al alcance de su mano y mucha más información.

Las Empresas de mentalidad de mercado masivo tienen dificultades para aceptar que lo que importa es cada cliente. Si se pierde un cliente, no hay otro que lo reemplace.

Ya no hay escasez de bienes de consumo y las tasas de crecimiento demográfico hoy son más bajas que antes en los países desarrollados.

Los competidores venden artículos similares en distintos mercados, con distintas estrategias: basadas en el precio, basadas en la selección, basadas en la calidad, basadas en el servicio pre, durante o post-venta. En la mayoría de los sectores y mercados tener precios competitivos no es suficiente para poder mantener presencia en los mismos.

Las empresas eficientes desplazan a las ineficientes y las mejores condiciones (precio, calidad, servicio)  se convierten en un estándar para todos.

El cambio se ha vuelto general y permanente y esto es lo normal

 

Hay varias formas en que una empresa puede acceder al mercado y competir, básicamente hay tres que resultan estratégicos: precio, calidad y plazo. Nuestras economías globalizadas, padecen de una sobre-oferta endémica en casi todos los mercados. Esto produce, entre otras cosas, el deterioro de las estrategias basadas en la oferta. Trabajar sólo sobre el producto para ganar ventajas comparativas, en una dupla producto-mercado, pierde progresivamente eficacia frente a una sobre-oferta constante. En esta relación los márgenes se deterioran a una velocidad tal que resulta difícil trabajar únicamente sobre los costos.

 

El Servicio al Cliente se transforma en una herramienta estratégica para lograr fidelidad y aumentar el market share en base de la satisfacción del cliente.

 

Las consecuencias que un servicio inexistente o desprolijo tienen sobre las percepciones de un cliente son nefastas: deterioran la confianza y destruyen el vínculo. Por el contrario, una atención rápida, idónea y sin errores funciona como el fidelizador más eficaz que se pueda desarrollar.

Hoy ya está desplegada la tecnología requerida para soportar un Servicio al Cliente eficaz y con alto valor de retención.

Management y estrategias      

Búsqueda rápida monografica de Customer service

Búsqueda rápida de otras monografias

Página Principal Objetivo del Curso Desarrollo Duración
Participantes Monografías Casos Reales Curricula Docente
Focus Group Invitados Especiales Grupos de Trabajo Material de Análisis